6 de enero de 2017

El ángel


El ángel, resbalando por los tiempos eternos
y eludiendo remolinos súbitos de viento,
bajó de la cima del volcán Popocatépetl,
adorado por algunos seres de habla náhuatl,
mientras las nubes tropezaban con la cúspide
y eran diluidas por el gran azul superior.

Planeó con suavidad durante cien instantes
y se posó en un punto del Valle de Anáhuac,
en el centro de una poblada rambla arbolada
donde lo cotidiano discurre entre premuras.
Ante el amor de las palabras vanas ―dijo―,
resulta más elocuente el pudor de un suspiro.